Cinco días de paz

15 03 2009

 

 

Durante cinco días enteros no hubo guerras sobre la faz de su Tierra.

En el espacio que abarca una semana laboral no murió nadie, no se produjeron injusticias y las enfermedades se tomaron vacaciones.

Por el periodo de un, dos, tres, cuatro, cinco días esa bolsa de nervios en el estómago desapareció, los pulmones se expandieron y respiraron tranquilidad. Nuevas arrugas aparecieron en su rostro: sonrisas teñidas de felicidad.

En ese paréntesis sus pies no tocaron la tierra y sus entrañas se sintieron invencibles, dotadas de una paz cercana al nirvana.

Seguro, a salvo, se permitió olvidar el pasado, confiar en el futuro, disfrutar del presente.

Casi por una semana recuperó el rumbo de su vida y la dirigió hacia un sentido, una meta: el camino en sí. Y dejó de lado la anhedonia y hasta casi se permitió el lujo de soñar despierto.

Cuando aquella mañana le anunciaron por megafonía que la tregua se había acabado entró en un estado de shock. Y pudo notar en sus células como la gente volvía a morir, como las desgracias volvían a asolar su Tierra.

Y ahí, inevitablemente, en lo más profundo de sus tripas, los nervios volvieron. Para quedarse.





Este dolor

27 02 2009

Catorce días,  cuatro horas, algunos minutos he soportado este dolor.

Diez sollozos, seis hojas en mi diario, algunos suspiros he retenido mi pena.

Sin contacto, con pensamientos ambivalentes, a oscuras.

Has sido vilipendiada, mereces cada detalle del proceso.

Desconcertado, asediado por la indiferencia.

Quiero ser adulto para sobrellevar este luto.

Quiero ser sencillo y aceptar que necesitas tiempo.

Soy como una salida nula en una carrera.

Soy como una casa abandonada, llena de polvo, con los muebles tal y como tú los dejaste, con tu olor impregnando cada momento que compartimos.

Nos revisito, nos reinvento, nos reivindico en las intensas cenizas de tu huida por la puerta de emergencia.

Quiero ser inmenso para que quepa en mi todo este dolor y no me desborde.

Quiero ser suave, como decías, para que resbalen cada una de tus palabras que se adhieren a mi desilusión.

¿Quién puede avanzar y no quedarse atrapado en tu dulzura momentánea?

¿Quién puede renacer, entre escalofríos, en un mundo donde tu mano ya no está entre la mía?

Quiero ser benevolente para dejar de torturarme.

Quiero ser resuelto y perdonarnos a los dos.





Roma

16 02 2009

He vuelto al café donde tomábamos nuestro postre pero ya no es lo mismo. Quizás han cambiado el chocolate. O ya no trabajan los mismos cocineros. O quizás es que ya no estás tú.
Esta ciudad tiene sabor a nostalgia y sus milenios de historia no llenan ese vacío que siento al pasear por los adoquines de las calles tortuosas. Tengo que repetirme que debo alzar la mirada para absorver una vez más, después de tanto tiempo, la pasión de cada una de las iglesias, de la ruinas centenarias y los monumentos que yacen esparcidos por la ciudad eterna. Porque lo único que quiero es mirar las luces amarillentas que embriagan el anochecer y buscarte en cada librería donde nos refugiábamos para tomar copas gratis y besos robados.
La fuente parece inmóvil ahora que no la miro junto a tí. Como hacíamos puntualmente, he pasado horas delante de ella, ignorando a los turistas, y aprendiendo de nuevo cada detalle, cada doblez en los ropajes de las esculturas, cada caída de agua. Pero ahora es todo banal y ya no me parece esa belleza extasiante que nos quitaba el aliento.
Tomo aperitivos en ese barrio de estudiantes que conocíamos tan bien pero mis platos se quedan a medias porque no estás aquí para compartirlos.

¿Con quién compartes ahora tus copas y tus confesiones indecentes en público?
El té de menta y el narguile no impiden que esos nervios me devoren el estómago sintiéndote tan cerca de mi piel, de mi nuca en tus labios, de tus ojos en mis ojos.
Aún así fumo por ti, rindo homenaje a cada una de nuestras costumbres acumuladas con el tiempo, honro cada uno de los rituales tan valiosos para nosotros en ese entonces y que ahora parecen forzados, a medias.
Tomo capuccinos y juego con la crema pero no estás ahí para ponértela en la punta de la nariz ni para reírte con mis payasadas.
Me siento vacío e intento agarrar el arenoso tiempo que alguna vez compartimos en esta ciudad que una vez poseímos, cuando el mundo parecía no existir fuera de las fronteras de nuestros sentimientos compartidos.
Los peregrinos se arremolinan a mi alrededor y ya no me hacen gracia la multitud de japoneses haciendo el símbolo de la victoria.
Los pliegues de la piedad ya no me parecen tan reales como cuando tú los seguías con un ojo cerrado y el índice, dibujando curvas en el aire . Ya no me emocionan las perfectas cúpulas ni las capas de historia que se acumulan a mi paso porque la única historia que me interesa no dejó ningún indicio arqueológico que excavar.
Esta es la ciudad más dolorosamente bella del mundo.





Cómo estar todo el día en la cama

4 02 2009

1.Márcalo en tu calendario. Hazlo una cita en tu agenda. Hemos quedado, ¿te vienes? No, lo siento, tengo planes. Que nada altere tu planeado día de vagancia. Nada.

2.Aprovisiónate. Tú decides tu grado de libertad en la cama pero en cualquier caso deberás hacer pequeñas concesiones para ir al baño y a alimentarte. Así pues, haz acopio de comida, bebida, películas, lectura y cualquier ocio con el quieras ocupar el tiempo mientras no duermes.

3.Ponte el pijama. Limpio o recién estrenado. Las cosas se hacen bien o no se hacen.

4.Sabanas limpias. Porque no hay mejor olor ni sensación que el de las sábanas recién estrenadas. Date ese lujo.

5.Duerme. Ese es el principio básico. Sí, leer y realizar otras actividades en las que no entraremos pueden ser muy placenteras pero el objetivo primordial es dormir. Y dormir. Y cuando ya no puedas dormir más duermes un poquito más. Luego lees, escribes o reflexionas hacia dónde va tu vida.

 6.Conectarse. Tienes dos maneras de afrontar este punto. Uno: Te armas de todos los artefactos que permitan seguir conectado con el mundo y el mundo conectado a ti: portátil y móvil. O sólo móvil en el caso de que cargues blackberry/iphone. Dos: (Recomendado)Te desconectas del mundo, apagas aparatos electrónicos y te dedicas a disfrutar del lujo que representa hoy en día estar desaparecido sin actualizar tu estado cada cinco minutos (“John se está rascando la oreja”¿De verdad? Qué interesante y útil!)¿Puedes resistir 24 horas sin el mundo moderno?

7.Baja las persianas. Que parezca de noche. Crea ambiente. O deja una rendija abierta pero la luz es nuestra enemiga para vaguear.

8.No engañes. Nada de drogas ni somníferos. Sólo tapones y máscaras varias están permitidas. No pongas la lavadora y no cocines (a menos que sea algo de microondas). Si lo haces aunque sea una vez estarás rompiendo el espíritu del día-en-la-cama

9.Disfruta. Dormir es uno de los cinco grandes placeres de esta vida. Que su facilidad no te engañe, las cosas que más nos satisfacen suelen provenir de nuestros instintos básicos. Y reposar es uno de ellos.

10.Buscar buena compañía. No necesita aclaraciones.





El año del buey

29 01 2009

Pacífico, próspero y tranquilo.
 
Así debe ser, según el horóscopo chino, este año 2009, el año del buey.
 
La guerra en Gaza, la crisis mundial y los vientos huracanados que han dejado varias víctimas infantiles en mi ciudad.
 
Así parece responderles el mundo a los astros orientales.
 
Hemos dejado el año de la rata para entrar en el de un animal fuerte y trabajador. Era el animal de tiro por excelencia en la antigua China. Así, tirando del arado, con sacrificio y esfuerzo, araba el suelo ese animal. Y eso es lo que necesitaremos para salir adelante de esta crisis a nivel mundial, una cómo nunca antes vista, sin fecha de finalización y que hará que este país llegue a los cuatro millones de parados.
 
Es el buey un animal fundamentalmente pacífico y tranquilo. Vendrá bien un poco de paz a los más de 20 conflictos(la nueva forma cool de decir guerras) que hay ahora mismo en el mundo. El más de moda, el que cubren todos los telediarios es el de la franja de Gaza, esa guerra por unos territorios ocupados que se ha llamado muy a la ligera genocidio mientras el mundo se llena la boca con frases inútiles pidiendo el alto el fuego, la ONU no interviene y EEUU apoya a Israel. Pero hay otros, la mayoría en África, desconocidos y no tan guays porque los soldados de estas guerras sangrientas son negritos de once años. Y ya sabemos que esos no interesan a nadie.
 
Cabe recordar que el año del buey(o búfalo) es el segundo del calendario chino, tras la rata. Esto es porque según la leyenda, cuando Buda convocó a todos los animales, la rata se subió a lomos del buey, que llegó antes que los otros animales. En ese instante la rata saltó y se puso por delante del buey, reclamando el primer puesto. Esta historia se puede interpretar como que nada de lo que pase este año estará aislado de lo que sucedió el pasado, que lo que se empezó el pasado se concluirá en este, de lo que se cosechó se sembrará. O simplemente que el buey es estúpido y se dejó engañar fácilmente y por lo tanto hay que estar al loro de no dejar que lo mismo nos pase en este año.





Cosas simples que me hacen feliz

26 01 2009

 

Abrir la puerta de una habitación de hotel.

Un café latte del Starbucks.

La canción adecuada en mi mp3 mientras voy en metro.

Estar tumbado al sol en la playita como un lagarto.

Recibir una postal en estos tiempos de emails.

Pensar que voy a regalar, buscar el regalo, hacer el regalo y ver la cara de satisfacción al recibirlo.

Una cervecita helada en pleno verano en compañía de buenos amigos.

La compañía de buenos amigos.

Ir de compras.

Dormir abrazado.

Escribir SMS tontos.

La canción  “Don’t worry be happy”

Enroscarme en el edredón con la lluvia afuera.

Tomar mate.

Friends.

Unos ñoquis preparados por mi abuela.

Viajar.

Una ducha bien calentita.

Un baño en una buena bañera de hotel.

Que me ofrezcan sin pedir.

Cocinar.

Comer(bien)

Comer comida caliente y poco saludable después de salir de fiesta.

Los reencuentros.

Los nuevos encuentros.

El olor del mar, a libro nuevo, a hierba fresca.

Embobarme con el paisaje en un viaje en autobús.

Pasear sin rumbo en primavera.

Que me reconozcan por la calle.

Descubrir algún sitio nuevo para cenar o tomar algo, una banda, una película o una serie antes de que se hagan famosos.

Recordar algo que había olvidado.

Y mil cosas más…

¿Y a ti qué te hace feliz?





Mi favorita

21 01 2009

 

Ojalá fuera como tu última canción favorita, la que escuchas una y otra vez, cada día y de la que ya sabes y amas cada silencio. La que te estimula y te transporta con sus primeros acordes a un tiempo y un lugar del que no quisieras salir.
Me gustaría ser cómo tu comida favorita, la que esperas con ansias, la que devoras con fruición, esa de la que no cambiarías nada y de la que no te importa cuanta grasa tenga o cuan perjudicial pueda ser para tu organismo pues te alegra la semana y no puedes vivir sin ella ni te cansas de repetir.
Por un instante quisiera ser como tu perfume favorito, que te rocías cada día sin falta, al cual deslizas por tu cuello, el que dilata tus sentidos y forma parte de tu esencia. ese que te hace sentir elegante y lista para la diversión.
Quisiera ser tu estilo favorito al que eres fiel y en el cual introduces sólo pequeños cambios para mejorarlo, que te define y te da confianza y te hace sentirte quien eres y te dice donde perteneces.
Desearía ser tu razón favorita para vivir.
Y sería genial si mi sonrisa fuera tu sonrisa favorita, la que siempre se te contagia, la que te pone contenta aunque no te haga feliz.
Lo que daría por que tuvieras una playa favorita que admiraras secretamente para llevarte y que se convirtiera en nuestra playa favorita.
Sería ideal que supieras si el café me gusta con dos o tres terrones. Y que sin mi los días pasaran tediosos y me necesitaras para darles algún sentido. Y ser la última cosa en la que pensaras antes de dormirte, a mi lado.
Porque todo lo que se es que eres mi favorita.