La intangibilidad de la tristeza

27 10 2008

La vida es una permanente despedida.
Y cuando te visito encuentro una habitación vacía, con confeti por el suelo, globos medio desinflados y vasos de plástico medio vacíos de vino tinto.
Dónde antes habían risas pícaras ahora queda el eco del abandono, la pérdida de intensidad, la disolución del vínculo que soñamos eterno.
Mi bálsamo, mi canoa en la tormenta, tan a salvo, tan lejano. Por un momento nada parece real pero estás en cada objeto.

Y estoy continuamente despidiéndome de ti para encontrarte en el siguiente recuerdo, en la risa de más allá. Y de alguna manera sigues en este mundo y ese mundo en mí. Y has llegado más allá de la Tierra del Fin del Mundo porque fui allí y todo olía a ti
¿Es demasiado tarde para bajarse?
¿Hace cuantas paradas que nos perdimos en este mundo que se empeña en no parar de girar?
La próxima vez que me despida de ti será la última.








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