Me acuerdo de muchas historias ahora pero de lo que no logro acordarme es que pasó ese mes de septiembre de 2008.
Septiembre de aquel año que rima con bizcocho.
Septiembre fue un mes en la sala de espera del aeropuerto, atrapado en el tráfico de la autopista de camino al trabajo, lavándome los dientes, sintiendo el tictac del reloj en las yemas de mis esperanzas.
Treinta días de impass.
Treinta días esperando que pasaran treinta días.
Treinta días atrapado en una treintena de días.
Un montón de páginas en blanco, llenas de bufidos, vacías de llenos.
Ese insípido pasar de los días, ese hogar recuperado, esa nostalgia del futuro, ese desprenderse del pasado.
Ese mes algunas ideas brillantes pasaron por la planchadora de la pereza(escribir una entrada titulada Googlenation acerca de como google acabará absorviéndonos…justo antes de darme cuenta de que A)googlenation es un programa y B)acaba de salir google chrome…profecía autocumplida…).
También algún concierto brutal retumbó en mi pecho(COLDPLAY y su Viva la Vida…¿fue aquello lo mejor de aquel mes?…)y alguna señal mal interpretada que años después descubriría(en un flashback digno de Lost) que era toda una invitación desperdiciada.
¿Qué pasó con aquella cena que debíamos hacer?
¿Dónde quedó toda esa ropa nueva y elegante para empezar por afuera y seguir hacia dentro?
¿Porqué huyó toda la inspiración dejándome abandonado en el arcén de este post?
Bostezos, caras fingidas, ganas de acabar para empezar, ansias de empezar para acabar.
Septiembre del 2008, allí dónde estés, jamás te echaré de menos, nunca me acordaré de ti.