Brad Pitt es un hijo de puta. Ya lo he dicho.
Ahora ya me puede denunciar.
Lo odio.Tanto como lo envidio, claro.No puedes no envidiar a alguien que se ha acostado con Gwyneth Paltrow(mi Gwyneth!), Jennifer Aniston y Angelina Jolie.
Alguien que ha hecho películas como Seven, 12 monos o la mejor película de la historia : Fight Club(El club de la lucha).
Alguien multimillonario.
Alguien que ayuda a la reconstrucción de las zonas destruidas por el Katrina promoviendo viviendas sostenibles.
Alguien que no tiene estómago sino una barra de chocolate. Simplemente no puedes ignorar que Dios está entre nosotros y se llama Brad Pitt .
La perfección es rubia y de Oklahoma. Y se acuesta cada noche con Lara Croft.
Pero más que todo lo anterior lo que más me impresiona – sino directamente aterra – es el poder de ese hombre. Su Poder. Y no me refiero a dentro de la industria del cine. Si pudiera hacerle una entrevista sólo le haría una pregunta: ¿Cómo se siente uno sabiendo que puede salir a la calle y acostarse con ABSOLUTAMENTE cualquier mujer? Eso es poder y no lo de Estados Unidos.
Y es aterrador.
Brad junto a Frak O.Gehry,Zaha Hadid y Patrick Schumacher
Esta sociedad te empuja a la perfección. Y nunca lo conseguiremos. Jamás seremos perfectos. Jamás seremos dioses.
Sí, de acuerdo, el hombre ha hecho cosas magníficas: ha construido una sociedad, ha viajado a la luna, ha curado enfermedades…Pero somos seres que nos ponemos de mal humor cuando tenemos hambre, necesitamos ir continuamente al lavabo y nos huelen los pies. Esa no es mi definición de un semidiós.
Así que admitamos que nunca seremos un atormentado vampiro, un simpático ladrón de casinos o el mítico Aquiles.
No quiero ser como Brad Pitt. Pero quiero acostarme con su mujer.
