Ojalá fuera como tu última canción favorita, la que escuchas una y otra vez, cada día y de la que ya sabes y amas cada silencio. La que te estimula y te transporta con sus primeros acordes a un tiempo y un lugar del que no quisieras salir.
Me gustaría ser cómo tu comida favorita, la que esperas con ansias, la que devoras con fruición, esa de la que no cambiarías nada y de la que no te importa cuanta grasa tenga o cuan perjudicial pueda ser para tu organismo pues te alegra la semana y no puedes vivir sin ella ni te cansas de repetir.
Por un instante quisiera ser como tu perfume favorito, que te rocías cada día sin falta, al cual deslizas por tu cuello, el que dilata tus sentidos y forma parte de tu esencia. ese que te hace sentir elegante y lista para la diversión.
Quisiera ser tu estilo favorito al que eres fiel y en el cual introduces sólo pequeños cambios para mejorarlo, que te define y te da confianza y te hace sentirte quien eres y te dice donde perteneces.
Desearía ser tu razón favorita para vivir.
Y sería genial si mi sonrisa fuera tu sonrisa favorita, la que siempre se te contagia, la que te pone contenta aunque no te haga feliz.
Lo que daría por que tuvieras una playa favorita que admiraras secretamente para llevarte y que se convirtiera en nuestra playa favorita.
Sería ideal que supieras si el café me gusta con dos o tres terrones. Y que sin mi los días pasaran tediosos y me necesitaras para darles algún sentido. Y ser la última cosa en la que pensaras antes de dormirte, a mi lado.
Porque todo lo que se es que eres mi favorita.